La primera reunión de negociación patrimonial tuvo lugar 2 meses después.
Capítulo 4
La primera reunión de negociación patrimonial tuvo lugar 2 meses después.
Sergio llegó con traje oscuro, más delgado y visiblemente nervioso.
La deuda del cumpleaños seguía persiguiéndolo.
Para pagar los 8.760 € había usado 2 tarjetas, pedido dinero a un primo y firmado un aplazamiento por parte del importe.
Varios invitados que habían prometido “poner algo después” dejaron de contestarle.
Su abogado empezó sosteniendo que, al figurar ambos en la escritura del piso, Sergio tenía derecho a una parte significativa de la vivienda.
Inés no discutió el registro.
Discutió las aportaciones.
Puso sobre la mesa la documentación de la herencia, el origen del dinero de la entrada, las cuotas hipotecarias, las mejoras pagadas por Laura y los movimientos realizados por Sergio desde la cuenta de ahorro.
Después llegaron los mensajes de la noche de la fiesta:
“Usa tus ahorros”.
“Pide un préstamo”.
“Tu dinero también es mío”.
“Mañana tus cosas estarán fuera”.
Sergio no levantó la vista.
Su abogado pidió un
receso.
Al volver, propuso negociar.
El acuerdo no fue inmediato.
Hubo valoraciones, cálculos, propuestas y varias semanas de tensión.
Finalmente, Laura conservaría el piso asumiendo la hipoteca restante y compensando a Sergio por la parte neta que legalmente le correspondía después de reconocer las aportaciones documentadas.
Sergio asumiría sus deudas personales, las derivadas del cumpleaños y las operaciones vinculadas al apartamento de Benidorm.
El contrato de reserva de Benidorm terminó cancelándose porque Sergio dejó de cumplir los pagos.
Carmen perdió parte del dinero entregado como señal.
Vega, según supo Laura después, se marchó mucho antes de que acabara el proceso.
No fue por solidaridad.
Fue porque descubrió que Sergio también le había mentido.
Una tarde, Laura recibió un mensaje de un número desconocido.
“Soy Vega. Sé que no tienes por qué creerme, pero él me dijo que estabais separados desde hacía más de 1 año. Decía que vivíais juntos solo
hasta vender el piso”.
Adjuntó varias capturas.
En ellas, Sergio describía a Laura como una exmujer “obsesionada con quedarse la vivienda”.
También prometía que, una vez vendido el piso de Madrid, tendría dinero suficiente para empezar de cero en la costa.
Laura leyó todo.
No sintió rabia.
Eso la sorprendió.
Respondió:
“No necesito más pruebas. Cuídate”.
Vega contestó:
“Ya no estoy con él”.
Y no volvieron a hablar.
El día de la firma definitiva, Sergio pidió 5 minutos a solas con Laura.
Inés aceptó permanecer al otro lado de la puerta abierta.
Sergio parecía hundido.
—He perdido todo.
Laura negó lentamente.
—No. Vas a recibir lo que te corresponde. Has perdido la posibilidad de seguir viviendo de una mentira.
—Mi madre se metió demasiado.
—Tu madre no te obligó a mantener una relación con Vega.
—No fue solo eso.
—Tampoco te obligó a mandar correos a mi trabajo.
Sergio se
frotó la cara.
—Estaba asustado.
—Yo también. La diferencia es que yo no intenté destruirte.
—Te quería.
Laura lo miró mucho tiempo.
—Puede que me quisieras. Pero querías todavía más la vida que yo financiaba.
Él empezó a llorar.
—¿De verdad no hay ninguna posibilidad?
Laura recordó el salón lleno de desconocidos, las copas levantadas, la voz de Carmen llamándola “patrocinadora”.
Recordó el taxi, el móvil apagado y aquella amenaza que entonces le había parecido el peor momento de su matrimonio.
Ahora sabía que había sido el principio de su salida.
—No se acabó por una cena, Sergio. Se acabó porque aquella noche dejé de justificarte.
Firmaron.
Capítulo completado
Has llegado al final de este capítulo.
Seguir leyendo
Más mundos en los que perderte después de este capítulo.