Me dejé caer en una de las sillas.
Capítulo 5
Me dejé caer en una de las sillas.
—Todo este tiempo... ¿estabas aquí abajo manejando un imperio global?
Mi padre encendió la cafetera.
—Las manos ensangrentadas eran reales, Blake. El taller nunca fue un decorado.
Me explicó que había dirigido el consorcio sin abandonar su vida de mecánico.
—El dinero es un gas venenoso, muchacho. Si lo respiras demasiado tiempo en salones alfombrados, terminas creyendo que las leyes de la decencia no se aplican a ti.
Bebí un sorbo de café.
—¿Por qué Fiona, papá?
La expresión de Thomas se oscureció.
—No sabía que Fiona era parte del complot hasta hace tres semanas.
Lo miré.
—¿Qué?
Mi padre activó una pantalla.
Aparecieron cuentas bancarias.
Registros.
Fotografías de vigilancia.
—George Martinez estaba al borde del abismo financiero desde el año pasado.
Una fotografía mostró a Fiona hablando con un hombre en una cafetería de South Boston.
—Ese hombre es Viktor Vance.
Mi padre amplió la imagen.
—Fiona descubrió mi
verdadera identidad hace dos meses.
Sentí que el aire me faltaba.
—Ella sabía quién eras.
—Sí.
Thomas abrió otro documento.
Era el contrato matrimonial que Fiona había intentado hacerme firmar.
—Mira la página catorce.
Leí.
Había una cláusula de reversión patrimonial.
Otra de incapacidad.
Si yo o mi padre éramos declarados legalmente incapaces, el control de Apex Trust pasaría a un comité presidido por Fiona.
Apreté la taza con fuerza.
—Querían quebrarme.
Papá asintió.
—El desprecio era su herramienta de doma.
Apoyó ambas manos sobre la mesa.
—Por eso no intervine antes.
Lo miré con rabia.
—¿Me dejaste llegar hasta el altar para probarlos?
—Necesitaba que vieras quiénes eran cuando creían que tenían todo el poder.
Un timbre interrumpió la conversación.
Arthur apareció en una pantalla.
—Señor Henderson.
—Habla.
—El fiscal federal de distrito acaba de llegar acompañado por dos agentes.
Mi padre frunció el ceño.
—¿Qué ocurrió?
Arthur respiró
hondo.
—George Martinez no actuaba solo.
La sala pareció enfriarse.
—Los servidores incautados revelan una entidad de Delaware que lleva catorce meses comprando deuda de forma hostil.
Thomas se enderezó.
—¿Quién está detrás?
Arthur tardó un segundo en responder.
—Julian Croft.
Mi padre quedó inmóvil.
—Su antiguo socio.
Arthur lo miró desde la pantalla.
—El hombre que juró destruir a la familia Henderson después del juicio por el colapso del túnel central.
Capítulo completado
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